Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe, Carta a los obispos de la Iglesia Cat贸lica sobre algunos aspectos de la meditaci贸n cristiana
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Modos err贸neos de hacer oraci贸n

8. Ya en los primeros siglos se insinuaron en la Iglesia modos err贸neos de hacer oraci贸n, de los cuales se encuentran trazas en algunos textos del Nuevo Testamento (cfr. 1 Jn 4, 3; 1 Tm 1, 3-7 y 4, 3-4). Poco despu茅s, aparecen dos desviaciones fundamentales de las que se ocuparon los Padres de la Iglesia: la pseudognosis y el mesalianismo. De esa primitiva experiencia cristiana y de la actitud de los Padres se puede aprender mucho para afrontar la problem谩tica contempor谩nea.

Contra la desviaci贸n de la pseudognosis 2 , los Padres afirman que la materia ha sido creada por Dios y, como tal, no es mala. Adem谩s sostienen que la gracia, cuyo principio es siempre el Esp铆ritu Santo, no es un bien propio del alma, sino que debe implorarse a Dios como don. Por esto, la iluminaci贸n o conocimiento superior del Esp铆ritu -" gnosis "- no hace superflua la fe cristiana. Por 煤ltimo, para los Padres, el signo aut茅ntico de un conocimiento superior, fruto de la oraci贸n, es siempre el amor cristiano.

9. Si la perfecci贸n de la oraci贸n cristiana no puede valorarse por la sublimidad del conocimiento gn贸stico, tampoco puede serlo en relaci贸n con la experiencia de lo divino, como propone el mesalianismo. Los falsos carism谩ticos del siglo IV identificaban la gracia del Esp铆ritu Santo con la experiencia psicol贸gica de su presencia en el alma. Contra 茅stos los Padres insistieron en que la uni贸n del alma orante con Dios tiene lugar en el misterio; en particular, por medio de los sacramentos de la Iglesia. Esta uni贸n puede realizarse tambi茅n a trav茅s de experiencias de aflicci贸n e incluso de desolaci贸n. Contrariamente a la opini贸n de los mesalianos, 茅stas no son necesariamente un signo de que el Esp铆ritu ha abandonado el alma. Como siempre han reconocido los maestros espirituales, pueden ser en cambio una participaci贸n aut茅ntica del estado de abandono de Nuestro Se帽or en la Cruz, el cual permanece siempre como Modelo y Mediador de la oraci贸n.

10. Ambas formas de error contin煤an siendo una tentaci贸n para el hombre pecador. le instigan a tratar de suprimir la distancia que separa la criatura del Creador, como algo que no deber铆a existir; a considerar el camino de Cristo sobre la tierra -por el que El nos quiere conducir al Padre- como una realidad superada; a degradar al nivel de la psicolog铆a natural - como " conocimiento superior " 0 " experiencia "- lo que debe ser considerado como pura gracia.

Estas formas err贸neas, que resurgen espor谩dicamente a lo largo de la historia al margen de la oraci贸n de la Iglesia, parecen hoy impresionar nuevamente a muchos cristianos, que se entregan a ellas como remedio -psicol贸gico o espiritual- y como r谩pido procedimiento para encontrar a Dios 3 .

11. Pero estas formas err贸neas, donde quiera que surjan, pueden ser diagnosticadas de modo muy sencillo. La meditaci贸n cristiana busca captar, en las obras salv铆ficas de Dios, en Cristo -Verbo Encarnado- y en el don de su Esp铆ritu, la profundidad divina, que all铆 se revela siempre a trav茅s de la dimensi贸n humano-terrena. Por el contrario, en aquellos m茅todos de meditaci贸n, incluso cuando se parte de palabras y hechos de Jes煤s, se busca prescindir lo m谩s posible de lo que es terreno, sensible y conceptualmente limitado, para subir o sumergirse en la esfera de lo divino, que, en cuanto tal, no es ni terrestre, si sensible, ni conceptualizable 4 . Esta tendencia, presente ya en la tard铆a religiosidad griega -sobre todo en el "neoplatonismo"-, se vuelve a encontrar en la base de la inspiraci贸n religiosa de muchos pueblos, enseguida que reconocen el car谩cter precario de sus representaciones de lo divino y de sus tentativas de acercarse a 茅l.

12. Con la actual difusi贸n de los m茅todos orientales de meditaci贸n en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, nos encontramos de frente a una aguda renovaci贸n del intento, no exento de riesgos y errores, de fundir la meditaci贸n cristiana con la no cristiana. las propuestas en este sentido son numerosas y m谩s o menos radicales: algunas utilizan m茅todos orientales con el 煤nico fin de conseguir la preparaci贸n psicof铆sica para una contemplaci贸n realmente cristiana; otras van m谩s all谩 y buscan originar, con diversas t茅cnicas, experiencias espirituales an谩logas a las que se mencionan en los escritos de ciertos m铆sticos cat贸licos 5 ; otras incluso no temen colocar aquel absoluto sin im谩genes y conceptos, propio de la teor铆a budista 6 , en el mismo plano de la majestad de Dios, revelada en Cristo, que se eleva por encima de la realidad finita. Para el fin, se sirven de una " teolog铆a negativa " que supera cualquier afirmaci贸n que tenga alg煤n contenido sobre Dios, negando que las cosas del mundo puedan ser una se帽al que remita a la infinitud de Dios. Por esto, proponen abandonar no s贸lo la meditaci贸n de las obras salv铆ficas que el Dios de la Antigua y Nueva Alianza ha realizado en la historia, sino tambi茅n la misma idea de Dios, Uno y Trino, que es Amor, en favor de una inmersi贸n " en el abismo indeterminado de la divinidad " 7 .

Estas propuestas u otras an谩logas de armonizaci贸n entre meditaci贸n cristiana y t茅cnicas orientales deber谩n ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de m茅todo, para evitar la ca铆da en un pernicioso sincretismo.


2

La pseudognosis consideraba la materia como algo impuro, degradado, que envolv铆a el alma en una ignorancia de la que deb铆a librarse por la oraci贸n; de esa manera, el alma se elevaba al verdadero conocimiento superior y, por tanto, a la pureza. Ciertamente, no todos pod铆an conseguirlo, sino s贸lo los hombres verdaderamente espirituales; para los simples creyentes bastaban la fe y la observancia de los mandamientos de Cristo.

3

En la Edad Media exist铆an corrientes extremistas al margen de la Iglesia, descritas, no sin iron铆a, por uno de los grandes contemplativos cristianos, el flamenco Jan Van Ruysbroek. Distingue este en la vida m铆stica tres tipos de desviaci贸n (Die gheestelike Brulocht 228, 12-230, 17; 230, 18 - 232 , 22; 232, 23 - 236, 6 ) y hace tambi茅n una cr铆tica general referida a estas formas (236, 7 - 237, 29). M谩s tarde, t茅cnicas semejantes han sido descritas y rechazadas por Sta. Teresa de Jes煤s. Observa 茅sta agudamente que " el mismo cuidado que se pone en no pensar en nada despertar谩 la inteligencia a pensar mucho " y que dejar de lado el misterio de Cristo en la meditaci贸n cristiana es siempre una especie de " traici贸n " (V茅ase: STA. TERESA DE JESUS, Vida 12, 5 y 22, 1-5).

4

Mostrando a toda la Iglesia el ejemplo y la doctrina de Santa Teresa de Jes煤s, que en su tiempo debi贸 rechazar la tentaci贸n de ciertos m茅todos que invitaban a prescindir de la Humanidad de Cristo en favor de un vago sumergirse en el abismo de la divinidad, el Papa Juan Pablo II dec铆a en una homil铆a el 1-XI-1982 que el grito de Teresa de Jes煤s en favor de una oraci贸n enteramente centrada en Cristo " vale tambi茅n en nuestros d铆as contra algunas t茅cnicas de oraci贸n que no se inspiran en el Evangelio y que pr谩cticamente tienden a prescindir de Cristo, en favor de un vac铆a mental de dentro del cristianismo no tiene sentido. Toda t茅cnica de oraci贸n es v谩lida en cuanto se inspira en Cristo y conduce a Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida" (cfe. Jn 14, 6). V茅ase: Homelia Abulae habita in honorem Sanctae Teresiae, AAA 75 (1983), 256-257.

5

V茅ase, por ejemplo " La nube de la ignorancia ", obra espiritual de un escritor an贸nimo ingl茅s del siglo XIV.

6

El concepto " nirvana " viene entendido en los textos religiosos del budismo, como un estado de quietud que consiste en la anulaci贸n de toda realidad concreta por ser transitoria y, precisamente por eso, decepcionante y dolorosa.

7

El Maestro Eckhart habla de una inmersi贸n " en el abismo indeterminado de la divinidad " que es una " tiniebla en la cual la luz de la Trinidad nunca ha resplandecido ". Cfr. Sermo " Ave gratia plena ", al final , (J. Quint, Deutsche Predigten und Traktate, Hanser 1955, p. 261).

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